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Del programa de pasantías a la dirección: la trayectoria de éxito de Andrés Acosta en Smurfit Westrock

De pasante a director de Recursos Humanos, el ejecutivo fue gerente general en diversas plantas del grupo en América Latina

Con más de 30 años dedicados a Smurfit Westrock, Andrés Acosta construyó una carrera marcada por la versatilidad, la capacidad de adaptación y una comprensión profunda de la dinámica industrial que rige el mercado de papel para embalajes. Desde su etapa como pasante en la unidad de Valencia, en Venezuela, hasta el cargo de director de Recursos Humanos en Brasil, su trayectoria refleja la propia evolución de la empresa y los cambios estructurales vividos por el sector a lo largo de las últimas décadas.

Más que acumular experiencias en distintas áreas, Acosta consolidó una visión sistémica del negocio y se convirtió en un referente que sintetiza dos pilares fundamentales para Smurfit Westrock: la eficiencia operativa y la centralidad de las personas. Su recorrido muestra cómo la industria del papel y del embalaje ha ido incorporando nuevos modelos de gestión, ampliando la diversidad, reconfigurando liderazgos y reposicionando a Recursos Humanos como un actor estratégico.

UNA CARRERA CONSTRUIDA DENTRO DE LA INDUSTRIA

El ingreso de Andrés Acosta a Smurfit Westrock, a comienzos de la década de 1990, estuvo motivado por la perspectiva de desarrollo dentro de una multinacional reconocida como referencia regional. La pasantía fue apenas el punto de partida de una trayectoria que abarcó áreas como Producción, Ventas, Controladuría y otras funciones clave para comprender la complejidad de la cadena de embalajes.

El paso por diferentes funciones también llevó a Acosta a la gestión de plantas en diversos países de América Latina, una experiencia que, según él, amplió su visión operativa y estratégica, permitiéndole comprender en profundidad los desafíos de las unidades, de los equipos y de las distintas realidades locales.

“Todo este recorrido me proporcionó una visión amplia e integrada del negocio, además de reforzar mi comprensión sobre cómo cada área se conecta para generar resultados”, afirmó el director.

Estas vivencias consolidaron una mirada que va más allá de las métricas de desempeño y alcanza al factor humano como elemento clave para resultados sostenibles.

EL ENCUENTRO ENTRE LIDERAZGO Y PERSONAS

La decisión de orientar su carrera hacia la gestión de personas surgió de forma natural. El director recuerda que el impacto del desarrollo humano en los resultados de los equipos y en la cultura de las operaciones pasó a ser un componente decisivo en su trayectoria.

“En experiencias anteriores, entendí que lo que realmente me realizaba no era solo alcanzar metas, sino acompañar el crecimiento de las personas, verlas comprometidas, motivadas y encontrando sentido en lo que hacían, con la confianza de que estaban en el lugar correcto y en una empresa de la que podían sentirse orgullosas. Fue en ese encuentro entre negocios y personas donde descubrí dónde realmente puedo generar transformación”, declaró Andrés.

Ese “punto de inflexión” reflejó no solo una preferencia personal, sino también la transformación de un sector históricamente orientado por la eficiencia industrial. En un entorno donde el desempeño, la seguridad y la estandarización son pilares, la capacidad de involucrar, desarrollar y movilizar talentos se convirtió en una ventaja competitiva.

SMURFIT WESTROCK COMO ESPACIO DE FORMACIÓN

A lo largo de más de tres décadas, Smurfit Westrock no solo acompañó, sino que impulsó el crecimiento profesional de Acosta. Según él, la empresa ofrece un entorno que fomenta el aprendizaje continuo y valora la autonomía, con desafíos reales que amplían la madurez profesional.

“Tuve la oportunidad de participar en proyectos complejos y estratégicos, que me sacaron de la zona de confort y ampliaron mi capacidad de entrega. Además, la cultura de la empresa —basada en el cuidado de las personas, la responsabilidad y la mejora continua— reforzó en mí la importancia de liderar con propósito y humanización”, comentó el ejecutivo. “Sin duda, fue este conjunto el que consolidó mi deseo de seguir contribuyendo al desarrollo de personas y equipos”, completó.

De este modo, la trayectoria de Acosta refuerza la relevancia de empresas que combinan consistencia operativa con una cultura orientada a las personas, especialmente en un mercado global, competitivo y multicultural.

COMPETENCIAS PARA CRECER EN UN SECTOR GLOBAL

Para Acosta, crecer en una compañía global como Smurfit Westrock exige un conjunto de competencias que va más allá del dominio técnico. “Es necesario estar abierto a lo nuevo, dispuesto a aprender de manera constante y preparado para vivir experiencias que cambian paradigmas y amplían la forma de ver el negocio y a las personas”, explicó el director.

La presencia multinacional de la empresa demanda profesionales capaces de desenvolverse en realidades diversas y de conectarse con equipos distintos, manteniendo la alineación con valores como la seguridad, la integridad y el respeto.

Según él, atributos como la curiosidad, la escucha activa y la actitud influyen directamente en el desarrollo de un liderazgo inclusivo y preparado para contextos industriales cada vez más complejos.

RR. HH. COMO VECTOR DE TRANSFORMACIÓN INDUSTRIAL

Proveniente de áreas operativas e industriales, el paso a Recursos Humanos le brindó al director una perspectiva más amplia sobre la eficiencia. Según él, el área es hoy un agente clave en la transformación cultural, en la construcción de un entorno de pertenencia y en el compromiso de los colaboradores.

“Además, Recursos Humanos debe actuar como un agente de conexión, acercando liderazgos y equipos, y reforzando la importancia de una comunicación transparente y del reconocimiento genuino”, añadió Andrés.

Asimismo, los programas de desarrollo de liderazgo, comunicación y experiencia del colaborador también son fundamentales, ya que líderes preparados y personas que se sienten escuchadas y valoradas son los principales motores del compromiso.

En el contexto industrial, donde los procesos son rígidos y las rutinas exigen precisión, Recursos Humanos asume la misión de humanizar trayectorias, fortalecer la seguridad psicológica y crear entornos donde las personas se sientan vistas, valoradas y capacitadas para evolucionar. “La transformación no es solo una agenda de personas, sino una ventaja competitiva sostenible para la empresa”, complementó Acosta.

En un escenario donde el factor humano se consolida como diferencial competitivo, la diversidad se presenta como un eje complementario que, en Smurfit Westrock, se materializa a través de iniciativas como People Strategy —orientada a priorizar el crecimiento profesional, el aprendizaje continuo y la experiencia positiva de los colaboradores en todas las etapas de su trayectoria— y el programa EveryOne, que promueve un entorno de pertenencia y respeto por las diferencias, reforzando la inclusión como parte de la cultura organizacional.

LEGADO Y FUTURO

Al repasar su trayectoria, Andrés Acosta destaca el orgullo de formar parte de una empresa que creció sin perder el foco en las personas. La cultura, el cuidado y la responsabilidad son elementos que, según él, definen la identidad de Smurfit Westrock y moldean el entorno laboral de miles de colaboradores, generando un sentido de propósito y pertenencia.

“Construir una carrera de largo plazo tiene que ver con constancia y propósito. Es importante mantener el deseo de aprender, estar abierto a nuevos desafíos y valorar cada experiencia, incluso las más difíciles. Las empresas evolucionan y las personas también; quienes crecen junto a la organización, con empatía y disposición para contribuir, dejan un legado que va más allá de los resultados”, concluyó.

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