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La automatización como aliada: Corrupac traza el futuro de la industria del cartón corrugado en América Latina

En diálogo exclusivo con Talk Cartón y Corrugado, Mauricio Vicuña Fuentes, gerente industrial de Corrupac, revela cómo la empresa chilena está transformando sus operaciones a través de la digitalización, sin perder de vista la dimensión humana del cambio tecnológico

La automatización industrial ya no es una promesa futurista en la industria del embalaje latinoamericano;  es una realidad palpable que está redefiniendo la forma en que las empresas operan, compiten y responden a las exigencias de un mercado cada vez más dinámico. En Chile, Corrupac se posiciona como un ejemplo de cómo integrar tecnología de punta sin dejar de lado el factor humano que sostiene toda transformación productiva. 

En conversación con Felipe Quintino, CEO de Nexum Group y fundador de Portal Cartón y Corrugado, Mauricio Vicuña Fuentes compartió los pilares de la estrategia de automatización de Corrupac, una de las principales empresas de embalaje del país, y trazó un panorama sobre las tendencias que definirán la nueva generación de fábricas en la región. 

AUTOMATIZACIÓN CON PROPÓSITO: ESTABILIDAD, EFICIENCIA Y TRAZABILIDAD

Para Vicuña, el punto de partida es claro: la automatización no debe ser vista como un fin en sí mismo. “En Corrupac entendemos que la automatizació no debe ser entendida como un fin en sí mismo, sino  como una herramienta para crear procesos más estables, eficientes y trazables”, afirmó el ejecutivo. 

En los últimos años, la compañía ha incorporado controles automáticos en áreas clave como el corrugado, la impresión y  el mantenimiento. Uno de los aspectos más innovadores de esta transformación es la implementación de mantenimiento predictivo  mediante videoanálisis, una práctica que, según Vicuña, “no es muy  habitual  en la industria”. 

Hoy, Corrupac tiene la capacidad de monitorear variables críticas como la eficiencia, la velocidad y la productividad de sus principales líneas de corrugado e impresión en tiempo real. Esta visibilidad operativa ha permitido reducir tiempos de cambio, disminuir la variabilidad del producto y mejorar la disponibilidad de las máquinas. El resultado más tangible, según el gerente industrial, ha sido “la continuidad operativa y una mejor respuesta a los estándares exigidos por nuestros clientes”. 

PILARES TECNOLÓGICOS: SENSORIZACIÓN, DIGITALIZACIÓN Y CENTRALIZACIÓN

Cuando se le preguntó sobre las tecnologías más relevantes para optimizar el rendimiento productivo, Vicuña identificó tres pilares fundamentales: la sensorización, la digitalización de datos y la centralización de procesos. 

La empresa cuenta con un área interna de transformación digital dedicada exclusivamente a estos aspectos. Entre las herramientas utilizadas destacan sistemas automáticos para  el control de parámetros en línea y plataformas de análisis de datos como Power BI, que permiten “anticipar desviaciones, observar tendencias y comportamientos,  tanto a nivel de macroáreas como de máquinas en particular” ”. 

Además, Corrupac ha avanzado en la automatización de flujos logísticos internos, un aspecto crítico considerado  el volumen de producto y la necesidad de una alta rotación en bodega. “Los aspectos logísticos son muy relevantes, porque la rotación del producto tiene que ser muy alta en bodega, manejamos  un volumen importante”, explicó Vicuña. 

Otro avance significativo se ha dado en el área de mantenimiento, donde las rutinas ya son completamente digitales. “Ya  dejamos atrás, hace mucho tiempo,  la hoja con la orden de trabajo, y hoy es mucho  más digital”, señaló. Esto ha permitido una mejor comprensión de las necesidades del equipo de producción, desde la captura de requerimientos hasta la planificación, ejecución y control de las intervenciones. 

Todo este ecosistema tecnológico opera dentro de un marco de mejora continua, lo que ha permitido a Corrupac mejorar su eficiencia global de equipo (OEE), reducir los desperdicios y hacer más sostenible el proceso productivo en su conjunto. 

PERSONAS POTENCIADAS POR LA TECNOLOGÍA

Uno de los aspectos más destacados de la conversación fue el énfasis de Vicuña en el rol de las personas dentro de esta transformación digital. “En Corrupac creemos que la tecnología solo tiene sentido en la medida en que potencia a las personas”, afirmó con convicción. 

Para lograrlo, la empresa está impulsando programas de capacitación técnica y lo que denominan “liderazgo consciente”, enfocado en que cada líder desarrolle autoconocimiento, autoconciencia y una comprensión profunda del impacto de sus acciones y decisiones en los demás. “Eso implica empatía, un trabajo integral con el resto de su equipo”, explicó Vicuña. 

La filosofía de Corrupac busca que sus equipos comprendan no solo cómo operar una nueva tecnología, sino también por qué lo hacen y qué valor aportan al sistema  en su conjunto.  “El  porqué es muy importante para entender  qué valor aportan al sistema completo”, subrayó el ejecutivo. 

En este sentido, la empresa promueve competencias digitales, pero también pensamiento crítico y autogestión, siempre con una mirada humana. “Creo que es esencial no perder de vista esa dimensión”, señaló Vicuña. La idea es que cada colaborador vea la automatización “como un aliado que libera tiempo para tareas de mayor valor y, por supuesto, para el desarrollo personal”. 

Esta combinación, según el gerente industrial, es clave para que la transformación digital sea vista como un aporte dentro del equipo y no como un riesgo, una percepción que suele observarse en equipos de operación. 

CUATRO TENDENCIAS QUE DEFINIRÁN EL FUTURO

Mirando hacia adelante, Vicuña identificó cuatro grandes tendencias que definirán la nueva generación de fábricas de embalaje en América Latina. 

La primera es la digitalización de toda la cadena de valor, con plantas mucho más inteligentes que operan  principalmente con datos en tiempo real. “Eso ya es una realidad”, afirmó Vicuña,  con  25 años de experiencia laboral. “Por mucho tiempo fue percebida como una idea muy de futuro, algo que se leía en internet . Hoy día realmente se puede ver en la práctica . Lo estamos viviendo. Es interesante observar esa evolución tan rápida”. 

La segunda tendencia es lo que él llama “automatización colaborativa”, donde equipos automatizados o robots trabajan en sinergia con personas. “Creo que ese tándem hoy día también es muy positivo para la industria”, señaló. 

En tercer lugar, destacan la eficiencia energética y la circularidad, con sistemas más limpios y sostenibles. Vicuña destacó que Corrupac pertenece al grupo de empresas Coipza, que incluye a Recopac, una empresa dedicada a recuperar cartón del mercado, y CPP, una papelera que transforma ese cartón recuperado en papel nuevamente. “Tenemos ese concepto de economía circular dentro de la organización y eso es un tremendo valor”, afirmó. 

Finalmente, la cuarta tendencia es la trazabilidad integral del material y los insumos, desde la fibra misma —con el manejo sustentable de bosques— hasta el despacho final. “Poder concatenar todas esas etapas dentro del proceso productivo también creo que es algo que se está viendo y que vamos a observar en el futuro con mayor fortaleza”, dijo Vicuña, tanto por razones de sostenibilidad como por los requerimientos de certificación de los clientes. 

“Estamos avanzando en todas estas direcciones,  contamos con iniciativas de muchos de estos capítulos combinando, por un lado, innovación tecnológica con una gestión consciente de las personas”, sintetizó el ejecutivo. Y cerró con una reflexión contundente: “Creemos que el futuro industrial será tanto más valioso, más exitoso, cuanto más humana sea la transformación”. 

EL PRINCIPAL DESAFÍO: LA COMUNIÓN ENTRE MÁQUINAS Y PERSONAS

Al finalizar la conversación, Vicuña fue consultado sobre el principal desafío que observa en este proceso de transformación. Su respuesta fue directa: “La unión o la comunión entre  máquinas y personas”. 

El ejecutivo reconoció que existen proyectos que son “maltratados o, entre comillas, saboteados por los mismos operadores porque no quieren tecnología que ponga en riesgo, por ejemplo, su fuente de trabajo”. 

Por eso, el gran desafío es “cómo llegar a ellos, cómo llegar a su equipo, de forma que lo puedan ir aceptando, que puedan verlo como una oportunidad de transformar sus labores habituales, más bien de fuerza, más bien primitiva, a labores con un valor agregado superior”. 

Este, según Vicuña, es “el desafío más importante en la etapa de desarrollo de Corrupac y, probablemente, de la industria de toda la región”. 

La experiencia de Corrupac demuestra que la automatización industrial en América Latina no es solo una cuestión de adoptar nuevas tecnologías, sino de construir una cultura organizacional que valore tanto la innovación como el desarrollo humano. En un sector donde la eficiencia y la sostenibilidad son cada vez más determinantes, el equilibrio entre máquinas y personas podría ser, efectivamente, la clave del éxito a largo plazo. 

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