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América Latina mantiene una demanda resistente de envases, pero el panorama para 2026 presenta más riesgos, según Fastmarkets

El crecimiento moderado de la economía, la dependencia del sector alimentario y los cambios en el comercio internacional marcan las perspectivas de la industria del envase en la región

La demanda de envases en América Latina debería mantenerse sólida en los próximos años, impulsada principalmente por el sector alimentario y el desempeño del cartón ondulado, aunque el panorama para 2026 presenta más riesgos y desafíos que el observado recientemente. El análisis fue presentado por Rafael Barisauskas, economista senior para celulosa y papel en América Latina de Fastmarkets, durante la Packaging Summit 2026.

La región se consolida como uno de los principales focos de la disputa comercial global, especialmente entre Estados Unidos y China, lo que repercute en los flujos y las oportunidades para la industria. Actualmente, alrededor del 33,1 % del comercio regional se dirige a China y el 33,4 % a Estados Unidos.

La desaceleración de la inflación en América Latina ha contribuido a la recuperación gradual de los ingresos reales, especialmente en Brasil. Esta tendencia, junto con las expectativas de crecimiento del PIB, estimado en un 2,0 % para 2026 en la región, tiende a sostener el consumo y la demanda de envases. Aun así, el entorno sigue bajo presión debido a las altas tasas de interés, el mayor costo del capital y las restricciones en el flujo de caja.

En Brasil, el alto nivel de endeudamiento de las familias añade complejidad al panorama. Hoy en día, el 79,5 % está endeudado, y el 12,7 % no tiene condiciones para saldar las deudas vencidas. Una parte relevante de los ingresos se destina al pago de estas obligaciones o a la economía digital, lo que reduce el impacto sobre el consumo de bienes y, en consecuencia, sobre la demanda de envases.

LOS ALIMENTOS SOSTENEN LA DEMANDA Y EL PAPEL CARTÓN ENFRENTA MAYOR PRESIÓN

Dentro del mercado, el segmento del papel para cartón ondulado sigue siendo el principal motor de crecimiento, respaldado por su fuerte vínculo con los bienes esenciales. En Brasil, la demanda debería crecer un 0,2 % en 2026 y un 1,8 % en 2027, mientras que en América Latina la expansión podría alcanzar el 1,9 % en 2027.

El sector alimentario sigue siendo el principal motor de este desempeño. En 2023, las proteínas animales representaron el 26 % del uso de cartón ondulado, seguidas por los alimentos y la mercería (20 %). Además del consumo interno, las exportaciones de alimentos desempeñan un papel relevante, con una fuerte correlación entre el volumen exportado y la demanda de envases.

Por otro lado, el segmento del cartón se enfrenta a un entorno más desafiante. En Brasil, se espera una contracción del 0,6 % en 2026, con una recuperación moderada del 1,1 % en 2027. El rendimiento más débil está relacionado con la dinámica más limitada de los sectores consumidores y con el hecho de que segmentos como el farmacéutico actúan más como estabilizadores que como vectores de crecimiento.

LAS PRESIONES EXTERNAS Y LOS COSTOS REDISEÑAN EL MERCADO

Los factores externos también influyen en el desempeño del sector. La gripe aviar en Argentina afectó las proyecciones de envíos de cajas de cartón, mientras que los cambios en las relaciones comerciales con China exigen redirigir hasta un 17 % de las exportaciones de carne de res, ante cuotas y aranceles más restrictivos.

Al mismo tiempo, la presión de los costos ha llevado a las empresas a reconsiderar los materiales. A corto plazo, existe una tendencia a la migración parcial de regreso al plástico, que presenta una mayor competitividad en precio en comparación con el papel.

En el comercio internacional, Brasil mantiene una posición relevante como proveedor de México y Centroamérica, mientras que Sudamérica presenta una baja dependencia de las importaciones. Por su parte, el acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea debería tener un impacto limitado en la demanda de envases, a pesar de la ampliación de las cuotas para productos como carnes y frutas.

Para 2026, el panorama apunta a un mercado más desafiante, con oportunidades más limitadas y mayor exposición a riesgos. Aun así, se espera una mejora gradual a partir de 2027, sustentada por la recuperación económica y la fortaleza estructural de los sectores esenciales.

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