En Argentina, el packaging dejó de ser un elemento accesorio para convertirse en un componente estratégico de la cadena logística. Actualmente, cumple funciones que van más allá de proteger la mercadería: optimiza el espacio en el transporte, facilita el rastreo de productos en tiempo real y contribuye a la reducción de la huella de carbono.
Frente a estas exigencias, las empresas en el país incorporan nuevas tecnologías y materiales que mejoran la eficiencia operativa y, al mismo tiempo, responden a la creciente demanda de soluciones sustentables y adaptadas al comercio digital. Un ejemplo de esta evolución es la reducción del 35 % en el uso de plásticos en embalajes lograda durante el último año, impulsada por un rediseño basado en materiales reciclables y estrategias logísticas que priorizan el menor peso y volumen.
Cinco tendencias marcan actualmente el desarrollo del packaging en logística:
- Sustentabilidad: El 82 % de las compañías logísticas en América Latina implementa embalajes sustentables, utilizando cartón reciclado, tintas ecológicas y diseños optimizados para minimizar el uso de material.
- Tecnología aplicada: El uso de códigos QR, etiquetas RFID y sensores de humedad o temperatura permite rastrear productos y anticipar fallas a lo largo de la cadena de distribución, especialmente en sectores como alimentos y medicamentos.
- Minimalismo y funcionalidad: Los diseños más simples y apilables reducen el volumen de carga y facilitan la apertura, lo que también disminuye costos logísticos.
- Reutilización y modularidad: Para entregas de corta distancia, se promueve el uso de packaging reutilizable dentro de circuitos logísticos cerrados, optimizando recursos y reduciendo residuos.
- Personalización y adaptación: Con la diversificación de productos, se imponen embalajes capaces de ajustarse al contenido mediante sistemas inflables o cortes automáticos, reduciendo espacios vacíos y mejorando la protección de la mercadería.
El packaging se consolida como una herramienta competitiva fundamental. Según especialistas, las empresas que no integren estrategias de empaque eficientes, inteligentes y sostenibles corren el riesgo de perder relevancia en un mercado cada vez más exigente hacia 2025.









