Celulosa Argentina, actualmente atravesando una delicada situación financiera, estaría más cerca de sumar un nuevo inversor. Se trata de Grupo Da Rosa, firma misionera dedicada al negocio foresto-industrial, que ya había mostrado interés en el sector al intentar adquirir Forestadora Tapebicuá a fines de 2024.
De acuerdo con diversas fuentes, el grupo evalúa un posible desembarco con financiamiento del Gobierno de Corrientes, que habría ofrecido apoyo a través del banco provincial. El objetivo central de la administración encabezada por el gobernador Gustavo Valdés es garantizar la continuidad de los puestos laborales y evitar la liquidación de la papelera.
Fundado en 1996 por Miguel Ángel Da Rosa, el grupo homónimo pasó de ser un pequeño emprendimiento maderero en San Vicente (Misiones) a consolidarse como un holding en expansión. Actualmente, opera una fábrica de laminados fenólicos, un aserradero de madera nativa, flota propia de camiones y posee concesiones forestales del Instituto de Previsión Social de Misiones. En 2023, amplió su presencia en el sector al adquirir Coama Sudamericana, histórica fábrica de laminados en Eldorado.
Celulosa Argentina, por su parte, mantiene paralizadas sus operaciones y carece de financiamiento para reanudar la producción. La mayoría de los trabajadores permanece con licencia, mientras que Forestadora Tapebicuá —controlada por Celulosa— opera aserraderos y una planta de compensados en Corrientes.
La empresa papelera posee, además, una planta de pulpa y dos plantas de papel en Capitán Bermúdez (Santa Fe) y Zárate (Buenos Aires), con productos que abarcan papeles para impresión y escritura, tissue y packaging.
El accionariado de Celulosa y Forestadora Tapebicuá está concentrado en el Grupo Tapebicuá, encabezado por el empresario estadounidense Douglas Albretch y los argentinos José Urtubey y Juan Collado, con el 45,79 % del capital social.
La situación se agudizó el 1 de septiembre, cuando Celulosa Argentina solicitó concurso preventivo tras reportar pérdidas por más de US$ 117 millones en su último ejercicio. La compañía reconoció que esta crisis la coloca en “causal de disolución” según la Ley General de Sociedades. Poco después, sus directivos fueron denunciados por supuestas maniobras irregulares por parte del presidente de la consultora que llevaba adelante la reestructuración de la deuda.









