ColumnistaNoticias

Control de proceso: dónde realmente se define la calidad

Por Júlia Gabriela Dick, Coordinadora de Producción de Papel en Trombini Embalagens S/A y magíster en Ingeniería y Ciencias Ambientales

La calidad del papel no se define en el laboratorio. Se construye a lo largo de cada etapa del proceso productivo, y el laboratorio tiene el propósito de certificarla y señalar cuando algo no se ha desarrollado conforme a lo esperado.

Esta distinción no es trivial. En muchas operaciones, el control de calidad todavía se trata como una etapa final: se analiza el producto terminado, se identifican desviaciones y, solo entonces, se busca la causa. Este modelo reactivo tiene un costo en forma de reprocesos, pérdida de materia prima e inestabilidad operativa.

El control efectivo comienza antes, dentro del proceso.

Parámetros como pH, conductividad y aire disuelto influyen directamente en el comportamiento del sistema a lo largo de toda la producción, no como variables aisladas, sino como parte de un equilibrio dinámico que afecta la eficiencia química, la formación de la hoja y la estabilidad operativa.

Lo mismo ocurre con el drenaje y la consistencia de la pulpa, que determinan cómo se comporta la fibra en la máquina, impactando la velocidad, la formación y las propiedades del papel. Asimismo, indicadores como el contenido de finos y sílice ayudan a revelar pérdidas invisibles e ineficiencias acumuladas en el circuito.

El seguimiento microbiológico completa esta lectura al hacer visibles desequilibrios que, muchas veces, solo serían percibidos cuando ya hubieran afectado el proceso o el producto.

El punto central no está en medir cada variable de forma aislada, sino en entender el proceso como un sistema integrado, en el cual pequeñas desviaciones, cuando no se monitorean, se amplifican a lo largo de la producción.

Monitoreados de forma continua y con criterios de acción, los parámetros de proceso permiten actuar antes de que el problema se materialice. Los ensayos en el producto terminado vienen después y solo confirman lo que ya se ha construido (o comprometido) en el proceso.

La forma en que una empresa trata este conjunto de controles revela su nivel de madurez industrial. Cuando se considera una burocracia, el resultado aparece en la variabilidad y en la dificultad para sostener estándares. Cuando se incorpora a la cultura, el control de proceso deja de registrar el pasado y pasa, finalmente, a determinar el resultado.

Mostrar más

Júlia Gabriela

Júlia Gabriela Dick, Coordinadora de Producción de Papel en Trombini Embalagens S/A, cuenta con más de una década de experiencia en el sector papelero y se especializa en el tratamiento de aguas residuales.
Botón volver arriba