La biofábrica de Ence en Pontevedra ha comenzado su parada técnica anual, que se extenderá hasta el 25 de septiembre. Durante este periodo, cerca de 1.500 profesionales adicionales a la plantilla habitual participarán en las labores de mantenimiento y mejora de las instalaciones.
INVERSIÓN PARA EFICIENCIA Y SEGURIDAD
La compañía ha anunciado una inversión superior a los 11 millones de euros en esta operación, destinada a reforzar la eficiencia de la biofábrica, incrementar los estándares de seguridad industrial y avanzar en el desempeño medioambiental de los procesos. Según Ence, este esfuerzo responde a su compromiso de mantener las instalaciones de Pontevedra como referencia en sostenibilidad e innovación dentro del sector.
De la inversión total, cinco millones de euros se dedicarán a trabajos de mantenimiento preventivo y correctivo, enfocados en asegurar la fiabilidad de los equipos. El resto se orientará a proyectos de mejora tecnológica, optimización energética, reducción del impacto ambiental y refuerzo de la seguridad en la planta.
La compañía subrayó que la seguridad y la salud laboral continuarán siendo prioritarias, como en los periodos ordinarios, y que se reforzará la supervisión para garantizar el estricto cumplimiento de todas las medidas de prevención durante los trabajos.
IMPACTO LOCAL EN GALICIA
La parada técnica también generará un efecto positivo en la economía local. Una parte significativa de las empresas auxiliares que participan en los trabajos son gallegas, y otros servicios, como alojamiento y manutención de trabajadores, serán prestados por compañías de la comarca.
Ence destacó que este proceso forma parte de su modelo de gestión, basado en la mejora continua, la excelencia ambiental y el compromiso con la comunidad.
RECONOCIMIENTOS A LA BIOFÁBRICA
La biofábrica de Pontevedra ha recibido diferentes distinciones en los últimos años. Entre ellas se encuentran el Premio AENOR 2023 por dos décadas de cuidado medioambiental, la ecoetiqueta Nordic Swan de los países nórdicos, la Medalla de Oro de la Comisión Europea por su mejora ambiental y el certificado “Residuo Cero” de AENOR. Además, la biomasa utilizada en sus procesos cuenta con la certificación “Sure”, que avala la sostenibilidad de la materia prima empleada.









